LA DANZA DE LAS ABEJAS
Karl von Frisch (Viena 1886-Munich 1982) ha sido uno de los padres de la etología, ciencia que estudia el comportamiento de los animales. De sus muchas pruebas y ensayos realizados con las abejas, destaca su confirmación de que las abejas, al regresar a la colmena, comunicaban a sus compañeras la localización de los campos ricos en flores con néctar que habían encontrado, mediante un lenguaje corporal consistente en un curioso baile.
Recibió el Nóbel de Medicina-Fisiología en 1973, por sus descubrimientos y observaciones relacionados con los seres vivos. Se interesó por los peces, estudiando si podían distinguir colores y brillo. y también realizó estudios a las abejas, descodificando el lenguaje de las mismas, Lo genial de su observación fue que para la época, “Se pensaba que las abejas y otros insectos eran totalmente ciegos a los colores. Pero los brillantes colores de las flores se pueden entender sólo como una adaptación a la sensibilidad al color de sus visitantes”.
Descubrió que las abejas comunican mediante un baile, fuera o dentro de la colmena, en posición horizontal en la piquera o en vertical en los panales la ubicación de la fuente de néctar. ¿Podían las abejas poseer una señal para la distancia? Pues sí. Baile circular para distancias inferiores a 50 metros a la fuente de néctar y en forma de 8 para distancias superiores. Si es en forma de 8, también indicarán las abejas la dirección, no sólo la distancia. Con la miel que regurgitan a sus compañeras, percibirán el aroma de la flor.
A continuación les mostraremos un video donde se visualizará este fascinante experimento: